jueves, 25 de octubre de 2007

ESTO, TAL VEZ

La pierna cargada sobre el hombro y desde ahí el tironeo para que el tobillo se dejara llevar por la mano hasta que el empeine se trabara en la nuca. Como los bichos-bolita cuando quedan patas para arriba y parecen tener convulsiones, incapaces de estirarse o enroscarse de una vez por todas, una costra-persiana que se articula: se abre y se cierra, se abre y se cierra. Así nos veíamos nosotros. Sentados y acostados, nos revolcábamos en el pasto y gemíamos intentando ser una bolita que tuviese su espalda contra el suelo y las dos piernas cruzadas detrás de la cabeza. Ser el pimero en lograrlo era el catalizador directo a su predilección. Que me salga a mí, que me prefiera a mí. La piel se iba llenando de escamas de transpiración, era febrero, la estación de sol más seco. Un febrero que resquebrajaba y una contorsión inhumana o sólo digna de circenses rusas, humedecían los pentágonos de perímetros blancos que la sequedad dibujaba sobre la piel. Nos reíamos y quejábamos incómodos, pero seguíamos intentándolo, agotándonos un poco de los jejenes y de hacer el ridículo. A los diez años competir y claro está, triunfar, habilitan morderse el labio inferior y decir “qué hambre…”, con la misma robustez con la que se camina. Sos tosco, pero ¿por qué?, porque sos Grande. A mi me gustaba usar ropa negra, toda negra y achinar los ojos cuando escuchaba "Algo mejor" de la Cantilo en el walk-man. Me había comprado el cassette con mi plata y Fabi aparecía en la tapa sinuosamente apoyada en una columna; labios bermellón y vestidito tornasol de lentejuelas. Evidentemente yo ya era muy grande. Y era brutalmente inestable, pero dócil al movimiento. Mi cuerpo había cedido, fui el primer bicho-bolita. Le gané a la machona de Costi, a las hermanas Hoffman y a Lisandro, el goleador. Se acercaron a verme, poco podía moverme yo, sólo agitaba los bazos e intentaba recuperar mi cuello, que había quedado perdido entre los dedos de los pies. Las piernas me envolvían el cuerpo y yo hubiese podido envolver a quien se recostara sobre mi torso. Bueno… a quien. “¡Una cunita!” festejó Fer Hoffmann y haciendo presión sobre mis isquiones, me meció. Nos reímos.

Willy no. Tampoco dijo algo. Él miraba, me miraba en silencio desde el cielo. Anudada y al ras del suelo, se me hacía aún más alto, más blanco, mas frentón y más pelado. Tenía pelo, era oscuro y lacio, pero poquito y traslucía su cuero cabelludo blanquísimo. Cejas tupidas y una barba bacheada completaban el mapa capilar de algo parecido a un gato de plaza. Sus ojos eran dos líneas de las que se prolongaban unas buenas pestañas, que contrarrestaban, aunque mas no sea por ilusión óptica, su tamaño chiquitito. Recuerdo su mirada tranquila y húmeda, de ojos con sueño. Nunca se le veían los dientes cuando sonreía. Nunca le vi la panza tampoco, no se metía al río con nosotros, aparecía cuando el sol ya no picaba sobre los hombros, cuando la gente se iba del club y nuestros papás aprovechaban para volver a las canchas de tenis. Era una buena hora. En los juegos ya no quedaban chicos y no teníamos que pelear por las hamacas ni esperar turno en el subibaja. Los cangrejos salían entre las piedras y nadaban para atrás, ahora que los bañistas estaban en retirada y nosotros tras su cacería. Y de tanto en tanto, en el río, lo más lindo: un rise. Cuando las sombras de los álamos se volvían más largas, Willy aparecía. Aquella fue la primera tarde. No recuerdo cómo llegamos a esa parte del club a la que nunca íbamos, pero ahí nos veo sentados un poco en ronda un poco por doquier. Estoy segura que Costi le habló primero, ella tenía doce y siempre hablaba con chicos, pero no podía controlar su femineidad, siempre terminaba atajando en “El 25”. Willy no podía ser un chico... es que para mi no existían “los chicos, sólo mi papá, mi hermanito, los señores y los varones. Nosotras éramos cuatro y también estaba Lisandro, él, un varón de once años y aún inofensivo (pero increíblemente hormonal al verano siguiente). Yo tenía diez y lo único desarrollado en mi cuerpo era mi pelo, los rulos, como tirabuzones de plastilina, no dejaban de crecer desordenadamente; 3 años más tarde, en el baño del club una chica me acorralaría diciéndome “¡vos nenita, dejá de hacerte la stripper, siempre en maya y con esos pelos!”. A mi me gustaba hacer medialunas, sabía hacerlas con una mano mientras con la otra sostenía un torpedo de frutilla, caminaba como araña formando un puente con mi espalda y hacía la vertical en el agua. A todo esto empezamos a jugar con Willy. Él sabía hacer el rondó fiflá y ese nudo corporal que nos enseñó. Y así terminé yo, con una bikini de moñitos a los costados, hecha un monigote de pelos y piernas contra la nuca y mi cola en su mayor extensión. Nos reíamos, Willy no, sólo me miró en silencio. Ese día empezamos a ser amigos. Mi primer amigo grande… Willy Willy Willy… como la ballena, y esa canción... hold me/ lara la laaara/ love me and free me/ lara la laaa.

11 comentarios:

Nadadora dijo...

Hola Lucía: Tu texto me encantó. Las descripciones además de ser precisas me provocaron nostalgia. Algo en la panza me sobrevino cuando lo leía. Me pareció original y fluído. Las palabras se deslizan como agua. Y te juro que me dieron ganas de haberlo vivido. De haber estado ahi. Haces que cada detalle sea hermoso.
Felicitaciones!!
Pd: ¡El "No aun" me pareció genial! ji
Besos

Anónimo dijo...

Lu: me costo meterme al principio, pero despues, pude entrar perfectamente en ese mundo de infancia juguetona q contas, y pude verte con toda tu energia y tus pelos revueltos jaja me diste ternura...me entretuvo mucho la ultima parte, me enganchaste. Quiza al principio me costo pq las descripciones son c un lenguaje mas metaforico, q esta bueno, pero d a momentos se junta bastante. Segui lu, confia y motivate que tenes cosas muy interesantes por contar y una forma muy linda de mostralas! besosss

vicky mom

CAMINPROGRESS dijo...

Lulú:Magnifique. QUE EST-CE QUE TU ECRIS LULÚ?

Marquemos en una pizarra: puntos para Lu: El bicho bolita, "algo mejor"(uff Yo la tenía esa canción dos veces en un cassette!), "el 25", el rondó fiflá, la construcción de ÉL (WILLY). por último ese nudo corporal.

LO VEO LO VEO LO SIENTO(huelo a pasto) ME DUELE LA ESPALDA Y MIS PIES NUNCA LLEGARÁN A MIS HOMBROS.

ALLEZ LULÚ...confiá: Como decía una profesora de lengua del colegio: si te vas a la mierda cuando escribís que sea con decisión!..

Escribi´,escribí,escribí.
Allí estás tú con la malla y tus rulos en el trampolín y nosotros desde abajo te gritamos: TIRATEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!

CAMI.

Anónimo dijo...

Luluna!!

Me encantó tu relato! Me gusta mucho como usas las metáforas, el ritmo, el aire melancólico y nostálgico que genera. Si tuviera que resumir en una frase diría que "desborda belleza". Retomando la metáafora de Ariel en clase, las perlas brillan en todo su esplendor, y eso no hace que perdamos el hilo que las une.

Y ahora metiéndome en la historia en sí que estas contando... por tu primer posteo me da miedo como termina el relato. Estás escribiendo finalmente sobre eso que tanto te repugna?

SIMPLEMENTE APLAUSOS!

Besote!!

Chavi

Ezteff dijo...

Lucia ¡¡Muy lindo!!
¿Porque tanto miedo?
Tu relato tiene una frescura y vivacidad dificil de lograr. Esta muy bien escrito y es lindo Imaginarse a todos esos bichitos bolitas. Lo unico que no me imagino es una situacion muy conflictiva...Pero seguro tendras algun as bajo la manga.
Segui asi!

Elipsis dijo...

Lucía:
"La pierna cargada sobre el hombro y desde ahí el tironeo para que el tobillo se dejara llevar por la mano hasta que el empeine se trabara en la nuca.(...). Sentados y acostados, nos revolcábamos en el pasto y gemíamos intentando ser una bolita que tuviese su espalda contra el suelo y las dos piernas cruzadas detrás de la cabeza."
Este fragmento me trajo algunos problemitas en la primera lectura. ya que yo venía de leer el "aun no" y relacioné el movimiento, el abrirse y cerrarse, el revolcarse, el gemido y el voyeurismo con el sexo.
Me costó poder figurarme imágenes concretas, nítida desde el principio del relato o mejor dicho desde la lectura de ese prefacio que es el "aun no". Esto me llevo a que se detuviera un poco la lectura fluida. No se si este fue tu objetivo, si no lo fue te lo hago ver.
Pasado esto encontré un texto dinámico y rico no sólo en imágenes sino también en sensaciones. los personajes están muy bien insertos en el relato ya que no son traídos sino que aparecen con la situación , no crean confusión acerca de sus identidades. Sólo se describe detalladamente (de manera excelente y con buenas metáforas, lo que lo ubica delante nuestro) al personaje que tiene verdadera importancia creándonos un esquema de posiciones.
me parece que se nota que me gusto mucho, igual te lo digo.
Quiero poder leer la continuación para conocer más detalles de lo que adelantas (lo que por cierto es un muy buen recurso para crear intriga, atrapar al lector y ocupar caracteres).
besos

Taller de Gráfica dijo...

Me gustó mucho el relato. Yo al principio también entendí para otro lado las contorsiones, los gemidos, pero esa ambiguedad fue también la que me enganchó. Me gustó porque me parece que creas un mundo propio que se destaca de otros relatos por cómo está contado. A veces parece que estás al borde del exceso de palabras (cuando hablas de "humedecían los pentágonos de perímetros blancos que la sequedad dibujaba sobre la piel") pero creo que te detenés justo a tiempo y hace a un estilo propio. También generás muy buenas imágenes (me encantó lo de la medialuna con una sola mano y en la otra el torpedo!). Es muy fluido, me gustó también cuando comparás a Willy con el gato de plaza, los "tirabuzones de plastilina" y cuando contás sobre los cambios de tu amigo:"Lisandro, él, un varón de once años y aún inofensivo (pero increíblemente hormonal al verano siguiente)". Ahora lo que estoy esperando es la ruptura de ese cuadro armónico de la preadolescencia, que salga el asco, el vómito del que hablas en el "No aún". Y fijate que a veces en el tipeo te saltás alguna letra: "Ser el pimero en lograrlo", "feminidad" en vez de femeneidad y "maya" en lugar de malla. Eso es todo. Ahora sí, que venga el vómito (creo que la presencia del voyeur lo anuncia igual...).

Noelia G.

Taller de Gráfica dijo...

Un poco como nos pasó a todos según los comentarios, me cuesta unir ése "aún no" con la historia q empezaste a contar. Igualmente, creo que fue un buen recurso para generar mucha intriga.
El relato me encanta, tus metáforas, las descripciones no solo de los movimientos sino de los personajes. Esta cada palabra pensada y cargada de sentido. "Saturación semántica" diría, pero efectiva.
Entre otras cosas de las q me gustaron (algunas ya las mencionaron), me resultó muy dulce por ej: "Recuerdo su mirada tranquila y húmeda, de ojos con sueño". Ojos con sueño lo dicen todo.

Dale Lu, seguí q es hermoso.
Aunque algo me dice (tu prefacio me dice) que esto "hermoso" se termina pronto. Asco? Que vendrá?!?!

Un beso,

Aldana.

Ariel dijo...

Lu: lo que escribiste se me une con el torpedo de frutilla que mencionas. Es fresco, dulce, inocente, se derrite, fluye. Me resulta empalagoso en un buen sentido. Sé que empalagoso es peyorativo. Pongamosle, un helado de frutilla pregnante. Muy buenas imágenes, muy lindo el fluir de la conciencia, las palabras, los climas, las sensaciones, todo muy plástico. Dentro de esa escritura que desborda belleza van apareciendo con mucho acierto los personajes.

Genial. Seguí. El tema de este tipo de escritura es que da para cosas más breves, tipo instantánea. Quiero seguir viendo como sostenes todo un relato.

Vicky dijo...

Lulu:
La contorsión en bichito bolita no me permite hacer ojos ciegos a este relato. Me enganchó desde el comienzo porque no entendía de que hablabas, y ESO justamente me metió de lleno en el texto. Lo fuiste desplegando de a poco, con descripciones justas y como dijo Ari mucha frescura.
Mientras lo leía sentía como un vientito por el río, las carcajadas y las ganas de ver más a Willy.

Creo que sería genial ver la parte negra que todos tenemos, y tendemos a ocultar, y que justamente es la que más nos atrapa porque por animales voyeures que somos, nos nutrimos de las miserias humanas. E intuyo algo relacionado al asco...

Mostranos más Luluuuu! El relato es un REALTO CON MAYUSCULA.

Retomo a Cami: TIRATEEEEEEE!!!!!!

Taller de Gráfica dijo...

LucyLane me encantó.
Te puedo ver:con tu atropello, tu explosión, las contorciones,las formas enmarañadas...
Fluye y uno se deja de preguntar "qué estarán haciendo", porque ya no importa.
Hay algo más, mostralo que queremos mas!

Vikitrik (ya firmo así acá)